EQUIPO DE ORIENTACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE

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Boletín 1

Diciembre de 2009

UA Orilítico
Orientación en el Paleolítico Magdaleniense

El mapa más antiguo de Europa...

   Unos cazadores nómadas de hace 13.660 años fueron los autores del primer mapa cartográfico de Europa Occidental.

   Venían al valle del Ebro de caza y hacían croquis de todo lo que podía ser de interés para otras visitas o para quienes llegaran detrás de ellos. Era como un mapa del tesoro en que dejaban señalados los puntos clave.

   Nuestro primer mapa de Orientación fue impreso en una piedra de kilo y pico de peso, 17,5 centímetros de longitud, 10 de ancho y 5,4 de espesor máximo. Un bloque calizo lleno de incisiones; algunas de ellas fáciles de identificar, como las que representan animales, entre ellos un gran ciervo y dos pequeños terneros. Estando superpuestas las líneas que se han conseguido interpretar ahora; pues, como todo mapa de tesoro que se precie, descifrarlo ha llevado mucho tiempo: 15 años, la Larga Distancia mayor de la Historia.


   La piedra apareció dentro de la cueva de Abauntz, situada en el término de Arraitz, en el valle de Ultzama, en Navarra; en 1993, durante unas excavaciones arqueológicas en las que llevaban trabajando casi 20 años. Estaba en un nivel que, gracias a la técnica del carbono catorce, se dató en la última etapa del Magdaleniense; luego es unos 3.000 años más reciente que las pinturas de las cuevas de Altamira.

   Uno de aquellos orientadores de la cultura Magdaleniense —más escultor que pintor—, teniendo por suelo duro la cueva de Abauntz, se entretuvo en grabar en una pequeña piedra de margosa, dura por dentro y blanda por fuera, el panorama que veía a su alrededor. Señalando los cerros, los ríos, los pasos o puentes sobre el agua, las zonas inundables y hasta las áreas en las que se encontraba con más frecuencia la caza. Además, hay una serie de signos ojivales, que vienen a ser balizas paleolíticas, a los se llega por sendas, y que podrían marcar aquellas zonas donde nuestros antepasados iban a recoger setas, huevos de pájaros, o sílex para elaborar sus herramientas.


   El hallazgo y desciframiento de este tesoro cartográfico, publicado el pasado día 21 de julio en la revista 'Journal of Human Evolution', ha sido fruto del tesón del equipo de la paleontóloga, catedrática de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, Pilar Utrilla, del Departamento de Ciencias de la Antigüedad.

   Nuestro Orilítico fue encontrado junto a un antiguo hogar y no lejos de varios buriles de piedra, con los que había sido grabado 'in situ'. Pero la superficie era un auténtico galimatías, y durante mucho tiempo no se supo interpretar. Incluso se publicó el hallazgo como una pieza artística, muy interesante, pero sin un contenido intrínseco especial. Un día, por casualidad, observando una parte de la piedra, se dieron cuenta de cómo se parecía una de las figuras al perfil del Monte San Gregorio, que se encuentra justamente enfrente de la cueva. Volvieron al lugar y vieron la luz: allí estaban grabados el río y sus afluentes, el prado inundable, los ciervos, en zonas llanas, como corresponde, las cabras, en los montes, y los caminos, señalados con puntos suspensivos…

   Las grabaciones parecen reproducir el sinuoso cauce de un río, al que se suman dos afluentes en las proximidades de dos montañas. Una de ellas idéntica a la montaña que puede verse hoy en día desde la cueva, con rebaños de cabras montesas pintadas en sus laderas, a ambos lados del cañón frente al que se sitúa estratégicamente la cueva de Abauntz.


   También existen, en Europa Central, dos piezas de hueso, encontradas en Moravia (Chequia), de mayor antigüedad que nuestra piedra, y que parecen reproducir el paisaje, al igual que algunos casos de Europa Occidental que también podrían ser paisajes, como es el 'bastón de mando' encontrado en la cueva de El Pendo, en Cantabria.

   Aunque, sin duda, es esta piedra magdaleniense el más claro intento de hacer un mapa para que sirva de guía a otros. Un croquis que representa el paisaje circundante, con ríos, montañas y sendas. Un mapa de la zona que señala puntos geográficos importantes, con signos similares y que se repiten en otras piezas encontradas en el Cantábrico. Todo lo cual revela las capacidades cartográficas de nuestros antepasados, antes que babilonios y turcos, hace 5.000 años, realizasen los primeros mapas territoriales, y mucho antes del mapa de Soleto, que data del 500 antes de Cristo, y es uno de los primeros realizados con criterio científico.

   A falta de recursos y apoyo institucional, no han vuelto a excavar. Aunque en la cueva quedan los niveles más antiguos, de hasta 50.000 años de antigüedad…






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